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El Despertar


Ser y soltar . . simplemente soltar . . y amar la vida sin condiciones.


Saber que en las profundidades del corazón están todas la preguntas y las respuestas.


Encontrar la belleza y la simplicidad dentro de nosotros y desde allí reflejadas en nuestro alrededor.


Permitir nuestra conciencia expandirse hasta el Infinito y abrazar el mundo entero.


Observar y aprender como niños desde la confianza, la inocencia y la alegría.


Tomar vacaciones de nuestro pensamiento compulsivo y experimentar nuestra propia presencia silenciosa en el corazón.


Enfrentarnos a nuestra sombra - los apegos y condicionamientos en nuestro sistema de creencias subconsciente y examinarlo con valentía.


Quitar las cáscaras de defensa y ser transparentes ante la Realidad que proyectamos.


Identificar en la conciencia las raíces de cualquier malestar, responsabilizar y curarnos.


Entender que cada "error" o "pecado" es una experiencia malamente clasificada por nuestra mente que realmente nos ofrece una oportunidad para crecer.


Reconocer nuestra vocación más elevada y entregarnos a ella completamente.


Descubrir la certeza en nuestra existencia eterna e indestructible y actuar desde allí.

 

 

Mi camino espiritual ha sido de recorrer muchas trayectorias con profundidad y traducir sus lenguajes en términos modernos para alcanzar una síntesis que incorpore el conocimiento científico actual (mi formación original) y la espiritualidad. Por el momento y hasta terminar un libro amplio que ofrece esta visión, presento la siguiente introducción breve sobre la síntesis de trayectorias espirituales que ofrezco en este camino (véase también la práctica sugerida al respeto bajo "Talleres y consultas").

Una síntesis de caminos espirituales

         El universo es “una sopa de vibraciones” – una apariencia de multitud de formas en densidades distintas - en realidad  no es más que una proyección holográfica muy compleja e inteligente o un espejismo, visto desde la Fuente.

         Existe una Fuente, un Punto Cero, el Absoluto, un Vacío donde la proyección cesa, la mente se absorbe en el corazón y alcanzamos un reposo completo, total y natural en el Ser.  Ésta absorción la experimentamos todas las noches inconscientemente en el sueño profundo sin sueños y sin ella no podemos vivir con vitalidad.

         La Fuente está en cada persona, en cada forma y una vez la reconocemos dentro y conscientemente la identificamos fuera también. Tenemos acceso directo a ella y no necesitamos mediadores, sin embargo, a veces podemos  iniciarnos en un camino o aprender, mediante la resonancia de alguien que aprendió morar en ella.   A pesar de ello, nuestro camino será siempre único,  singular  y es mejor reconocerlo y aprovechar de todas las herramientas.

         Alcanzar la Fuente es una cuestión de experimentar la certeza  interior y no de un reconocimiento de alguna autoridad o institución externa. Apegarse al concepto de “iluminación” resulta a veces más engañoso que provechoso para el camino espiritual en este sentido.

         El alma no es una entidad separada sino el mismo camino de separación desde la Fuente , cuya manifestación somos y suele proyectase como una identidad individual.

         El Corazón es el asiento del alma (no la mente) y puede expandirse hacia el Ser cuando la identificación mental con la personalidad se contrae hasta Punto Cero. 

         El lenguaje del alma es la emoción y su anhelo más profundo es volver a experimentar la Unidad. Ese anhelo de experimentar el amor interiormente se disfraza en la búsqueda exterior de pareja, éxito, fama profesión, etc. Por ello, paralelamente al trabajo con la meditación (Presencia y Absorción) se utiliza el rezo en todas las tradiciones espirituales, como herramienta de expansión en el corazón. El rezo no se dirige a una entidad exterior sino es un reconocimiento de nuestra propia divinidad.

         El alma registra sufrimiento cuando seguimos la mente y no el corazón, apoderándose de nosotros. La mente suele ser compulsiva y fragmentada y ésta es la enfermedad de nuestra civilización. La clave es seguir el corazón y armonizar la mente con él.

         La mente no es una enemiga sino una herramienta poderosa e imprescindible para seguir el propósito de la evolución espiritual. Por otra parte, el corazón es lo que potencia nuestra capacidad de manifestación y  necesita activarse concientemente y sanarse de heridas (contracciones pasadas) para alcanzar cada vez mayor grado de paz e integridad. La enfermedad es una oportunidad de crecimiento para evidenciar la capacidad de manifestación.

         El alma es eterna e indestructible y necesita madurez para volverse hacia el Ser. El tiempo y el espació humanos son conceptos relativos y mentales. El concepto de tiempo humano se basa en el giro del planeta alrededor de su eje  y del sol. El concepto de espació se basa en una percepción sensorial y en un análisis cartesiano de tres ejes. En absorción, cuando se retira la atención de los sentidos y del pensamientos, se experimenta directamente su carácter relativo.

         El mecanismo en breve: desde el corazón emana la conciencia (luz) que se modula por la mente (diapositiva) generando nuestra  realidad (pantalla). Una mente bien enfocada y transparente nos posibilita sentir la luz del corazón, experimentar compasión, cesar la proyección innecesaria y ser responsables de nuestra vida.

 

 

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