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Haidhkan Babaji
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Ramana Maharshi
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| Mis
Maestros Espirituales |

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Mi historia
"espiritual" (¿qué, en la vida, no es
espiritual?) comienza con mi infancia, con aquel niño
que miraba a los cielos y preguntaba qué significa
este teatro aquí en la tierra y para qué
me vine aquí. Esta historia cuenta que no me
fui a
la India
para buscar ningún maestro espiritual, ni probé
ninguna droga o colaboré con ninguna secta. Al
llegar a España me quede aquí durante 12 años
entregándome a esta búsqueda y las
cuestiones que insisto en investigar una y otra vez. Aun
así debo agradecer a los siguientes guías
espirituales que cambiaron mi vida completamente.
El primer maestro espiritual
fue la enfermedad. Era el cáncer de mama de mi
hermana, y pasé el verano de 1998 con ella en casa
y en el hospital con los tratamientos de quimioterapia.
Ella tuvo su hijo a los 7 meses para poder empezar los
tratamientos y desde entonces se recuperó y
sigue con salud y vida. Pero a mi me hizo reconocer
la necesidad de enfocar mi búsqueda al volver a
España dedicarme profundamente a ella. El
encuentro con la posible muerte me hizo investigar este
tema y dedicar tiempo para conocer lo que en aquel
entonces era el más allá.
A comienzos trataba de
contactar con lo que podría guiarme pensando que
sería mejor encontrar a mis guías
espirituales, que en aquel entonces los concebí
como exteriores. Aprendí curación con
Energía Universal y comunicación
transpersonal con una médium internacional llamada Jennifer
Mackenzie, y empecé a notar esta dimensión
interior que hoy llamo "providencia". De
Jennifer aprendí a curar pero sobre todo no
dudar la información que recibo mediante los
caminos espirituales. Así es que reconozco también
la ayuda de guías espirituales como Haidakhan
Babaji a pesar de que no llegue a conocerle.
Pero "mi formación"
espiritual no hubiera sido sólida sin la meditación
que aprendí con grabaciones y libros de un maestro
llamado antes Kristof Aziz que analizó la evolución
de los estados interiores de conciencia y tuvo sus
vislumbres profundos y teóricos de su evolución.
Me entregue a sus enseñanzas con total devoción
y sin su trabajo no habría sido posible para mi
experimentar los saltos cuánticos que él creó
como herramientas para sus alumnos. Sin
embargo, cuando lo encontré años después
en 2008, noté que este camino basado sólo en
la evolución de estados interiores de conciencia y
la meditación como herramienta es incompleto, sin
trabajar dire4ctamente el corazón con el rezo y
sanar sus contracciones concientemente. Este maestro sigue
enseñando y cambió su nombre y evito
nombrarle ahora por respeto a su decisión de
quedarse anónimo.
El cuarto maestro es Pablo
de la Iglesia, un amigo que padece de Esclerosis múltiple
y que se empeñó en manejar su enfermedad
mediante la naturopatía. En un curso que Pablo hizo
en nuestro centro pude sentir y ver lo divino no sólo
está en él sino en todo. De él aprendí
a entregarme a la vida y percibo que cuando más
grande sea la entrega mayor es el Despertar. Como
ejemplo se puede tomar a Ramana Maharashi, quien se entregó
a la muerte consciente a la edad joven de 17 años y
tuvo un Despertar tan evidente. Llevo su foto
conmigo como símbolo de completa entrega y pureza
del corazón a cualquier parte. Hoy enseño a
la gente a entregarse a sí misma sin necesitar la
figura exterior de un maestro espiritual. Es quizá
más difícil pero a la vez es más
seguro y sano a largo plazo.
Entre mis maestros
espirituales hay muchos que simplemente me inspiraron con
sus libros que leía apasionadamente en el camino
para entenderme mejor. Mencionaré a Paramahansa
Yogananda, Maimónides, Nahmánides, swami
Shivananda y swami Vishnudevananda, swami Nityananda y
swami Muktananda, Osho, Jack Kornfield, Trungpa, Gueshe
Kelsang Gyatso, Joseph Campbell,
Sopgial Rinpoche, Arie Kaplan, Hazrat inayat Khan, Dadi
Janki, Deepak Chopra, Robert Monroe, Swami Styananda,
Omraam Mikhael Aivanhov, Elisabeth haich, Ken Wilber,
Krisnamurti, Drunvalo Melchizedek, Barbara Ann Brennan,
Brian weiss, Ananda Mai, Aurbindo, Rudolf steiner, la red
GFU, Sanaya Roman, Jane Roberts y muchos otros que no
llegué a conocer pero que me impactaron
profundamente. Sin ellos no hubiera podido escribir estas
palabras. Hoy mis guías son un árbol y el
cielo, la tierra y el aire, los animales, son mi mujer,
mis hijos y mi familia, mis amigos y también
conciencias que no están manifestadas en lo
material. Son todos lo que llamo realidad donde también
Uds. están incluidos. Les invito a Uds. a ser mis
maestros.
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