Estoy viviendo unos días dentro del «Sueño Americano».

Estamos viviendo en una de estas casas de millones de dólares, conduciendo un Cadillac, en un barrio muy lujoso de Lincoln, cerca de la ciudad de Providence.

Evidentemente, así tenía que ser para que pueda contemplar y compartir lo siguiente.

El lujoso Cadillac, me lo han dejado en la agencia de Enterprise porque les conviene, ya que lo llevaré de regreso al aeropuerto JFK, en Nueva York. Yo pagué un coche común y corriente, suficientemente grande para nuestras maletas.

Y las habitaciones preciosas con baños privados nos llegaron a través de AirBNB, no imaginamos que serían en una mansión, ni que los dueños serían chinos . . que viven aquí 20 años y que llegaron a cumplir este Sueño Americano. Y eso me da de más pensar:

¡Cuánto sufrimiento causa el Sueño Americano!

Todo el mundo lo persigue como si así lograríamos la felicidad.

Los países en Europa, Asia, África y América Latina lo han adoptado.

Hollywood nos ha hecho creer que con esto conseguiremos la verdadera felicidad (ya hemos visto cómo se hacen la películas de Hollywood en esta visita . . . ).

Pero, ¿por qué este sueño atormenta a tanta gente?

Porque el Sueño Americano está enfocado en un objetivo final, que pertenece a la mente y es completamente exterior, no está enfocado en el proceso, que es interior y supone un crecimiento del corazón, por el amor y la aceptación hacia la vida misma. La vida es un proceso, no un objetivo.

En fin, porque llegar al corazón a través de la mente es todo un camino de sufrimiento . .

Los asientos del Cadillac me pueden calentar el trasero o la espalda, pero no calentarán mi alma.

El wifi incluido en el coche me conectará con la información en Internet, no con Dios.

La señora de la casa me explicó que había aprendido cómo HACER que el dinero funcione para ella (de hecho alquila parte de la casa), pero no sabe cómo simplemente SER, ni descansar de verdad.

La familia anfitriona es muy buena gente y me siento agradecido a su hospitalidad, incluso a sus orígenes, por el taoísmo que me enseñó el Qi Gong, del cual ella está ahora desligada, por causa del Sueño Americano.

Pero aquí estamos, con Trump, que todo el mundo no quiere ver ni escuchar, porque es la «cara fea» del Sueño Americano.

Es un millonario completamente vacío, aunque quizá tiene buenas intenciones . . no tiene valores, cultura, capacidad de diálogo humilde y directo, de respeto o dignidad, ni sabe cómo manejarse con sus propios subordinados, que se dimiten desesperados a nivel semanal.

Y además, como dice el refrán, «en el infierno encuentras mucha gente con buenas intenciones», este líder nos puede llevar a la catástrofe nuclear.

Pero trump no es un fenómeno pasajero, como muchos proclaman, esperando que pase la «mala onda». Es el antídoto de Obama, que igualmente fue manifestación del mismo Sueño Americano (blanco-negro, autóctono-inmigrante, y más cosas que no caben mencionar aquí..). Aquí tenemos toda la escala, desde lo «admirado» a lo «repugnante», pero del mismo sueño de éxito y poder.

Esto es sólo el juego de la apariencias: ninguno, para mí, ha obrado de verdad para liberarse del colonialismo, de la hegemonía del capital, del tráfico de las armas, de la contaminación del petróleo, de las matanzas de los pueblos en manos de sus dictadores . .

Y por tanto EEUU probablemente caerá en este siglo, como cayeron otros imperios a lo largo de los siglos, los que no actuaron por el bien común de este planeta. Así funciona la Inteligencia Universal . . pero nos hará entender muchas cosas con su caída, eso espero.

Quiero que me entendáis bien: soñar es bueno y desde luego que cumplir los sueños: ¡¡es la única manera de liberarse de ello y trascender!!

El sueño viene del subconsciente, que alberga las memorias y los anhelos del alma, este cúmulo de vivencias en la separación que crea nuestro Programa Existencial al venir a este mundo. Sólo al cumplirlo por fin, podemos entender que todo ha sido nuestra proyección, que de verdad no existe la separación.

El problema no es soñar, sino adoptar un sueño que no es nuestro, ni investigar cuál es nuestro sueño de verdad, por dentro.

Y evidentemente si uno alcanza la prosperidad sin cumplir los anhelos del alma, se queda vacío, con sueños rotos.

Tener riqueza es precioso, cuando lo hemos logrado por el camino, como resultado de nuestra autorrealización y entonces también la podemos compartir sin miedo, la hemos ganado como resultado del camino no de un objetivo mental.

Pero la riqueza no es sólo de dinero o de diferentes medios económicos, también es de conocimientos, de experiencias y aprendizajes, de la sabiduría del alma.

¡Lo que nos hace feliz de verdad es compartir el amor!, compartir lo que aprendemos o que ya sabemos, poniéndolo al servicio del Ser, al Ser que ya somos con sus muchas caras.

Por tanto, el camino a la felicidad consiste en una búsqueda interior, en primero saber cuáles son nuestros anhelos más profundos del alma y luego realizarlos de manera que enriquece tanto a nosotros como a los demás.

Y de allí la verdadera abundancia es resultado de servir, no necesariamente de conseguir, es de sembrar – a veces sin saber – cuándo y cómo nuestras acciones darán sus frutos. Y así la Inteligencia Universal nos regala en todo momento el resto del camino por y a través del amor.

El sueño americano y la tarea del alma