Tú que estás en la luz,

¿puedo bañarme en tus ojos?

 

¿Puedo perderme en este color

gris profundo azulado,

más allá del dolor, impregnado

por el sendero de la paz

en tu corazón?

 

¿Puedo aprender de ti

la valentía de querer,

sin sacrificar mi persona

en el teatro de los demás

y simplemente amar

este instante fugaz?

 

Tú que nos has enseñado,

cómo nunca termina

el curso real de la vida

y que el diploma de agradecer

es una sabia sonrisa,

una alberca de la trascendencia,

¿podríamos parar, al cruzar tu camino en la Fuente,

descansar y beber?

 

Gracias, Melania, nuestra compañera de TDA, ¡por darnos el ejemplo de la Trascendencia!

Ha sido un honor para mi conocerte y acompañarte, ya eres parte de mi y de todos.

Te saludo por cumplir el anhelo de todas las almas y regresar a tu Hogar, a nuestro Hogar.

Bendita sea tu memoria en nuestros corazones, que tu familia esté unida y en paz!

Avi Hay

Este poema fue escrito el viernes pasado, después de un encuentro a distancia con Melania por Skype, en el cual encontró la luz de la Fuente y salió con una sonrisa increíble. Mi corazón captó la sonrisa con estas palabras, y se publica con el permiso de la familia. En la madrugada de esta mañana pidió a su hermana leer los mensajes que intercambiamos  sobre las instrucciones de anclarse en la Luz durante el tránsito repetidas veces y escuchar la meditación «Invita al Todo en tu interior». Ya conocía el camino . . así lo hizo y entonces afirmó, «sí lo entiendo ahora y lo veo»,  después perdió la conciencia. Estas tardes, a la misma hora que estaba meditando y cantando mantras, por ella y por su familia, dejó de respirar. La siento libre y feliz en la luz, lo que desearía a todos al dejar nuestro cuerpo en este plano.

La sonrisa de Melania